Plata quemada es una novela basada en un hecho real, el atraco de un banco de Buenos Aires en 1965. La trama de la novela sigue las acciones de la banda de criminales que logran hacer el robo de siete millones de pesos. Aunque cumplen su misión, tienen que huir de las fuerzas policiales que las persiguen con tenacidad. La banda consigue este objetivo por cruzar la frontera, entrar en Uruguay y esconderse en Montevideo. Pretenden quedarse allí hasta que la presión policial disminuya y ellos puedan salir para México, Los Estados Unidos u otro país donde puedan disfrutar del dinero robado. Este plan queda destruido cuando algunos miembros del grupo se enfrentan con la policía por casualidad y este hecho les avisa a las autoridades que la banda argentina está allí. Tres de los personajes criminales terminan atrampados en el piso de una amiga suya con el dinero, las armas y las drogas que les queda. Esperando la llegada del jefe de la banda y un rescate improbable, allí se defienden los tres contra trescientos policías que les rodean. La novela termina en esta lucha tremenda que dura por quince horas y deja los tres criminales muertos, muchos agentes policiales heridos o muertos y cinco millones de pesos quemados.
En su introducción al libro Detective Fiction from Latin America, Amelia Simpson provee varias de los aspectos fundamentales de una novela negra. En primer lugar, se caracteriza por subordinar el objetivo de la novela policial clásica—la investigación y resolución de un crimen—a un nuevo objetivo. Lo que la novela negra quiere demostrar no es un rompecabezas de la lógica sino un retrato realista de las sociedades corruptas y violentas en que surge el crimen (Simpson 12). En este aspecto, Plata quemada ajusta muy bien al modelo de la novela negra. Su rotura con el molde de la novela policial clásica, la novela enigma, es evidente en el hecho de que el crimen no es ningún misterio. Desde el principio de la novela, el lector tiene acceso a los planes los criminales porque Piglia describe cómo se van formando: “Un asalto primero hay que programarlo y después hay que moverse rápido para impedir las filtraciones” (12). Ya que no hay misterio, tampoco hay una verdadera investigación. La policía sí busca a los criminales, pero la búsqueda en sí no es el enfoque de la novela y, de hecho, es un golpe de suerte—nada lógica—lo que lleva los criminales a las manos policiales (Piglia 110).
Plata quemada también hace juego con el género de la novela negra—y contrasta con el ejemplar clásico—en su falta de la resolución del crimen. Dado que el hecho criminal que proyecta el trámite de la novela es el atraco de un banco, supuestamente la resolución debe ser el aprestamiento de los seres involucrados y del devuelvo del dinero robado a la institución financiera. A pesar de esta posible expectativa, la realidad que describe Piglia es muy distinta. Aunque muchos de los ladrones quedan muertos, Malito—el líder de la banda criminal—se escapa de la trampa policial y tiene un destino desconocido (Piglia 222). Y el dinero…en vez de volver a las bóvedas del Banco Nacional en Buenos Aires, termina en “una columna bellísima de cenizas azules” (Piglia 174)—los personajes criminales no dejan que la policía tenga la victoria de recapturar el dinero.
Los demás rasgos que identifican la novela negra y caracterizan Plata quemada como miembro del género provienen, en gran parte, de objetivo principal ya delineado aquí. La función del detective (o su ausencia), el uso de lenguaje y la crítica social son aspectos fundamentales de la novela negra y todos combinan para crear una visión crítica y realista frente a las situaciones verdaderas en Latinoamérica. Los enlaces disponibles en esta página revelan en mayor detalle la perspectiva particular que Piglia ofrece en Plata quemada.
Otra fuente de análisis de la novela Plata quemada es la interpretación cinemática dirigida por Marcelo Piñeyro. Examinar la película no es el propósito de esta pâgina web, pero mâs información sobre ella es disponible en los enlaces notados aquí. |