La mayoría del discurso de esta novela es muy coloquial y se encuentra muchísima jerga Nicaragüense. Unos ejemplos de habla coloquial son: “¡Tu madre hijueputa!” y “Estos comemierda andan patrullando…” (dos casos de juntar dos palabras para formar una; 2).
El uso de esa jerga hace que la novela realmente refleja como habla la gente típica de Managua y refleja “un mundo dinámica, vivido, completo y verdaderamente real” (Ugarte). Se ve este realismo en una descripción que pinta un dibujo bien realista: “La Guajira no dijo nada, aunque no le gustó para nada la idea de pasar por la mentada Calle Ocho, un enjambre de bares de mala muerte donde la prostitución y la droga eran moneda de libre circulación, bajo la mascarada del licor” (48).
Ya que el lenguaje es bastante vulgar y coloquial, resulta ser una novela bastante complicada de leer para el lector angloparlante. Para un hablante nativo de español, sin embargo, se lee bien fácilmente porque entiende la jerga. Un lector Nicaragüense entiende muy bien a causa del lenguaje tan realista. Por tanto, para entender la novela, el lenguaje es una herramienta muy importante porque refleja la vida en Managua durante la época pos guerra en Managua.
Elizabeth Ugarte describe parte del discurso como lenguaje del mundo de la delincuencia. Por ejemplo, Perrarrenca, uno de los miembros de la banda dice:
¡Chiva! Que a’i vienen. Pongámonos las pilas !Simon!, al sueve, no nos vaya a fildear el maje, pues parece que anda picado, además es recio. No importa hombre, por bueno que sea a los turcazos entre los tres lo ponemos como caimito… (11).
Es un español no estándar que no sigue las reglas gramáticas.
Unos ejemplos del habla callejera, juvenil y popular son:
“Va, pue, vamo” (4) à la aspiración de la /s/
“pepsicoleada” (4) à palabra inventada que quizás viene de percibir (pepsi) y ver la cola (colear)
“tuani” (4) à quiere decir lindo o bonito
“maje” à (4) muchacho/a
“aguanté…monos” (5) à viene de aguantémonos que hace esta novela mucho: separar las palabras.
“Entonces, qué me di…ciembre? (5) à diciembre = dices
A Franz Galich, le encantó jugar así con las palabras. A menudo, como lector hay que parar y pensar en lo que está diciendo para entenderlo. Por ejemplo, en la página 3 dice: “Qué – joden – estas – hijuelascienmil gran playos, no, mejor estas hijas de playos putas en pares grandes, o grandes playos de pares de putas en mil y, /la ventanita se me cerró/, pero en realidad la culpa fue de él por andar jalando…” (énfasis mío; 3). En esta parte, no sólo hay aliteración sino también composiciones de palabras y una inserción de letras de una canción.
La intertextualidad de las canciones como ¡Devórame otra vez! tiene un rol bastante importante en la novela. A lo largo de la historia, se meten letras en medio del discurso y la narración. Ugarte dice: “Las letras de las canciones como parte de la estructura dan ritmo a la narración y adquiere un carácter continuo y creciente que nos empuja hasta el final…dan veracidad al relato.”* Es interesante que las canciones salgan en momentos intensos de la novela y tienen que ver con el deseo y el sexo. Por ejemplo, cuando la Guajira se entera de que se está enamorando de Pancho, dice: “me estas volviendo loco… /Qué locura fue enamorarme de ti /” (14). Al final de la novela, cuando todos están muertos y la luz vuelve a brillar por Managua, dice: “/ En mi cama nadie es como tú… ¡Devórame otra vez! \” (92). Esta frase, devórame otra vez, tiene doble sentido; tiene un significado sexual y otro más literal: cuando cae la noche, vuelve a comer a los personajes otra vez.
Galich también mete unas palabras que vienen del inglés pero tienen un giro español:
“los viejos de la yusa” (6) à la USA
“brothercito” (39) à little brother = hermanito
“mai frend” (60) à my friend = mi amigo
“creisi” (60) à crazy = loco
“forifay” (80) à forty-five = cuarenta y cinco
El uso de la música popular, el habla callejera y la jerga nicaragüense en la novela hace que la novela es muy realista y contribuye a que sea una novela negra. A través del lenguaje, el autor muestra la cultura del bajo mundo, y revela la corrupción y violencia como aspectos corrientes de la vida.
|