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La Novela Policial Contemporánea
en América Latina
  
 

 
EL HOMBRE DE MONTSERRAT
Dante Liano

Ubicación

de la novela


A pesar de que la primera versión de la novela no específica que el argumento toma lugar en Guatemala, el lenguaje y los acontecimientos de la obra dejan clara la locación.  Más específicamente, la mayoría de la novela se ubica en una cuidad grande, presumiblemente la Nueva Guatemala de la Asunción, la capital del país, ya que los asesores y oficiales se encuentran allí, y el capítulo V toma lugar en la selva. 

La cuidad
            En muchas noveles policiales, la cuidad en la cual se ubica es como otro personaje de la obra.  Normalmente el detective habla con bastante cariño de ese lugar, o más que nada con nostalgia acerca de cómo era la cuidad en el pasado.  Este personaje principal lleva al lector por la cuidad, señalando monumentos importantes y también haciendo referencia a las calles corrientes, incluyendo cafés y bares donde se descansa frecuentemente.
            En El hombre de Montserrat, sin embargo, no se encuentran tantas descripciones de la Nueva Guatemala de la Asunción, la cual no desempeña un papel de tanta importancia.  Al contrario, el narrador, quien se supone narra desde la perspectiva del teniente García, no habla con mucho afecto acerca de su cuidad.  Por ejemplo, describe el brillo del sol como algo molesto, lo que hace que el ambiente de la capital resulte menos agradable: “...toda brilla...todos es blanco y la blancura se mete por los ojos al celebro y dan ganas de meterse a un cuarto oscuro...El teniente García entró al parqueo del centro comercial Morazán.  Relumbraban el asfalto y el cemento.” (17).
            Tampoco su propia casa le ofrece descanso.  Toda la descripción se enfoca en los aspectos desagradables, como su “puerta de metal” o el sillón de la sala, porque el detective “Sintió que el plástico que protegía los cojines se le pegaba en la espalda” (20).  Lo mismo se puede decir por el ambiente dentro del cual se trabaja, porque las pocas descripciones que hay tienen que ver con teléfonos y ordenadores, lo que produce una sensación incómoda.
            Parece que Dante Liano quiere destacar el descontento social de la época, porque el lector nota que ninguno de los personajes se siente reposado, es decir, el ambiente de la novela siempre transmite una cierta tensión, como si la cosas se puedan empeorar en cualquier momento.  Eventos secundarios del argumento apoyan esta hipótesis, los cuales no parecen desarrollar el argumento principal, sino proveer más información acerca del ambiente en general.  Por ejemplo, el teniente García y su mujer platican acerca de atentados recientes (Liano 20) y más tarde García escucha una sirena e intercambios de tiros y lo acepta como parte de la normalidad.  De hecho, el narrador añade, “Se acordó de la época en que todos esos ruidos despertaban a su mujer y la dejaban dormir.  Ahora sólo la asustaban los temblores” (37).
            Incluso al regresar a la cuidad después de vivir el horror de la guerra en la selva, su elación dura poco tiempo.  Ganó una casa en la Colonia Militar, pero “pronto se aburrió, al descubrir que la vida era la misma.” (Liano 131).  La novela termina con él manejando “hacia el centro de la cuidad, en donde lo esperaba un día de aburridos y burocráticos menesteres” (136).

La selva
            Capítulo V sorprende al lector porque hay un gran cambio de escenario.  Empieza con una descripción de las dificultades de dormir en la selva, lo que provee una vista amplia del nuevo ambiente, además de las actividades del teniente García y los otros soldados.  El autor describe la selva como un lugar donde no se puede dormir y uno siempre tiene que estar alerta: “En la selva dormía como los locos, que basta un suspiro para que se alebresten...Dormían hasta con los ojos abiertos” (Liano 107).
            Más tarde en el capítulo, el lector aprende que el general Vargas le mandó al teniente García a la selva por haber ayudado a su cuñado Tono escaparse del país, diciendo que “cuando uno se sacrifica por otro siempre sale cagado” (Liano112), aunque también está claro que el general simplemente está “contento de joder a alguno” (112).  No le da palabras de consuelo, sino asegurarle que “de aquí a un par de meses ni su cuñado ni su familia se acuerdan de usted” (112), pero a la vez, parece que opinar que en la selva, es decir, luchando en la guerra, “se hace carrera, si es que no se lo quiebran a uno” (112-113). 
El autor incluye comparaciones entre la cuidad y la selva, y asociando la última con la guerra.  Esta estrategia es destacada en los pensamientos del teniente.  Cuando explica que el general Vargas le mandó a la selva por ayudar a su cuñado Tono, García narra:
“Pensó que se iba a joder, pero no se imaginó cuánto.  Porque no era sólo la selva, sino también la guerra.  Lo que pasaba en la cuidad era juguete, comparado con eso.  Juguete, porque lo hacían otros.  La selva era el puro frente” (Liano 111).
            También el autor hace referencia al carácter inhabitable de la selva.  Por ejemplo, la primera amenaza que se afrenta es un grupo de hormigas capaces de comer humanos vivos.  Los soldados se juntan y, de acuerdo con los órdenes “Échense una buena meada” (Liano 109) del teniente García, logran repeler los insectos y sobrevivir.  Es una escena chocante que llama la atención del lector, especialmente en cuanto lo amenazante del ambiente.  También señala lo dura que es el teniente García, porque cuando llegan las hormigas, sólo piensa “´Ahora es cuando...Ahora o se paran o nos comen vivos a todos´” (110).
            La escena más chocante de la novela toma lugar en la selva, cuando García ordena una masacre de una aldea de gente indígena.  (Para más información acerca de esta escena, uno debe buscar la página de Crítica Social)  También los guerrilleros les sorprenden a los soldados con un ataque mientras regresan al campo, y como consecuencia, al final de capítulo V, García vuelva sobre la selva en helicóptero con el coronel para dejar cae una bomba de napalm sobre los ´subersivos´.  Este acto, además de matar a guerrilleros, también destruye parte de la selva.  La última escena que destaca la selva en sí deja al lector un sentimiento de asco y tristeza por los muertos causados por el ejército: “No es que el bosque se incendiara.  Era como si fuego líquido hubiera caído del cielo.  Por varios kilómetros a la redonda quemaron toda la selva...Por lejos que hubieran ido los guerrilleros, el incedio los alcanzaría de seguro.  García ni se alegró.  Sólo sacó el pescuezo y vomitó de cansancio” (Liano 123).     

 
 
 

 
Guatemala

CIA: The World Factbook: "Guatemala"

Información general acerca de Guatemala.  Da un buen resumen del país, especialmente en cuanto a estadística.

Gobierno de Álvaro Colom: “Guatemala”

Sitio web oficial para el gobierno actual de Guatemala.  Provee una sinopsis de la estructura del gobierno y las leyes del país hoy en día. 

Latin American Network Information Center: “Guatemala” 

Una fuente de sitios web dedicados a Guatemala y separada en categorías para comodidad.  Sitios webs vienen en inglés y español.

The Latin American Review of Books: “Grabbed by the Collar”    

Eugene Carey escribe una crítica de la novela y se enfoca especialmente la locación de la novela y cómo ésta representa a Guatemala y sus habitantes de la época.

elPeriódico: “El hombre de Montserrat”

Una reseña escrita por Arturo Monterroso, un escritor guatemalteco, que destaca la locación de Guatemala en El hombre de Montserrat e indica la refleja de la identidad guatemalteca en la novela.

 

 

 

 
 
         
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