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La Novela Policial Contemporánea
en América Latina
  
 

 
EL HOMBRE DE MONTSERRAT
Dante Liano

el teniente

Carlos García


Nombre: Carlos García
Edad: 35 años
Nacionalidad: Guatemala
Profesión: Militar
Rango: Teniente
Estado civil: Casado
Hijos: 0
Barrio: el Valle de la Virgen
Visión del mundo: Los más fuertes siempre ganan y el ejercito es más fuerte que nadie; entonces, el ejército siempre gana.

      El teniente Carlos García no es un detective por profesión sino un hombre militar que por casualidad se encuentra en una situación en la que actúa como un detective. Normalmente un muerto al lado de la carretera no llama la atención al teniente García porque, como un militar guatemalteco del tiempo en que transcurre la novela, debe ver muertos todos los días. Lo que sí llama la atención al personaje principal es que le suena la cara del muerto y no puede acordarse de por qué o cómo conoce al hombre muerto en Montserrat. Y, además, al dar la vuelta e intentar volver a su coche ve que unos hombres le apuntan con una arma, lo cual marca el incidente en su mente con un poco más fuerza. Luego, por curiosidad, el teniente busca el nombre el muerto en los informes en su oficina de trabajo y el muerto no aparece. Si no le hubiera sonado la cara del muerto, no lo habría buscado. Y si no lo hubiera buscado, no le habría llamado la atención la falta de un muerto en la lista y toda la historia no tendría lugar. El simple hecho de reconocer al muerto produce la necesidad de saber por qué le suena la cara y por qué está muerto, y como consecuencia por qué no aparece en la lista de muertos. Estos aspectos de la situación llegan a involucrar al teniente García en el asunto del hombre muerto en Montserrat. Como se ve claramente, el personaje que funciona como “detective” no busca ser la persona que resuelva misteriosos; simplemente aparece una curiosidad relacionado con lo que ve un día y después resulta que ya tiene que tomar más interés en el asunto.

      El teniente García es militar y este hecho es muy importante en su autoconciencia de si mismo. Su aspecto físico es fuerte y corresponde con la imagen que presenta al mundo. En el libro El hombre de Montserrat se describe al teniente García y dice:

      Era un militar, y, lo que es más importante, lo parecía. Era alto y bien plantado, con treinta y cinco años bien vividos en los cuarteles, lo que a la reciedumbre natural añadía un vigor proveniente de marchas forzadas, castigos, pateadas, plantones y, sobre todo, las buenas comidas que en su casa se las hubiera soñado. Moreno, cobrizo, con el pelo negro lacio encapillado y muy corto, se parecía algo al Tecún Umán del parque, si no fuera por lo cachetón y por la panza que las abundantes cervezas le habían regalado. Aun vestido de civil, como ahora, por los modales bruscos y el vozarrón del que está acostumbrado mucho a mandar y poco a obedecer, no podía ser más que un militar. (12)

     La descripción inicial del teniente ayuda al lector entender un poco más sobre la personalidad del personaje. Evidentemente, Carlos García no ha pasado mucho tiempo en la guerra activa desde hace mucho tiempo porque su descripción refleja una vida bastante cómoda de buenas comidas, abundancia de cerveza y una tendencia de no caer bajo el control de otros.

      Al ser teniente militar, Carlos García está acostumbrado a poder entrar dónde quiera, hacer lo que le apetezca y recibir respuestas rápidas de los demás. Utiliza su autoridad con seguridad en su trabajo y en su vida personal también. Su posición como militar le da tanta seguridad porque los militares son los que controlan la violencia y la situación relacionada con los muertos. Por lo tanto, sabe que es él quién tiene el control. Un primer ejemplo del concepto de su superioridad a los demás por su rango aparece en el libro cuando descubre al muerto y se encuentra con unos “orejas” (policías). Cuando un policía le pide la identificación “un relámpago de ira le pasó a García por la cabeza. ¿De cuándo acá un pinche oreja le iba a pedir identificarse?”(13). Y luego después de enseñar su carné dice, “ -Mire, por si no le basta - le dijo al judicial, mientras se corría el borde de la chumpa y dejaba ver la cacha de la 45 – aquí les tengo también la otra identificación.” El recurso de la fuerza violenta, representado por la enseñanza de la arma a los otros hombres, es una manifestación de la idea que el teniente tiene de su autoridad indiscutible y su superioridad encima de los policías en particular y también encima de la gente civil o de bajo rango militar. Un segundo ejemplo de la importancia de la autoridad en la personalidad de García aparece más tarde en la historia cuando habla con un hombre llamado Matamoros para ver que pasó con el muerto en Montserrat. Cuando va a preguntar sobre el muerto al hombre, resulta que Matamoros le pregunta por qué no informó a la oficina sobre el muerto él mismo y “En eso, García se dio cuenta de que estaba respondiendo a un interrogatorio. Pasó al ataque.” “- Si no estuviera seguro no hubiera venido, señor. Lo que quiero saber es por qué ustedes no han rendido informe al ejército, como es su deber” (74). Como se ve en estas citas, el teniente responde al ataque en cuanto vea que el otro gana un poco de poder sobre la situación y deja de cumplir sin preguntas a las órdenes y preguntas del teniente García. Éstas características reaparecen en varios momentos de la historia y dan una sensación que ser miembro del ejército es un hecho definitivo en la vida del personaje principal.

      Además de poseer un espíritu de superioridad y autoridad, el teniente García desprecia a la policía, un ramo de autoridad social que debe ser como otra versión de su posición social como militar. “El teniente García se sintió orgulloso de la diferencia que había entre el ejército y la policía. ‘Mientras nosotros [los militares] trabajamos con computadoras, éstos todavía joden a la gente con candela’, pensó, mientras entraba a la oficina de Matamoros” (72). Es evidente que para el teniente hay una gran diferencia entre ser policía y ser militar, lo cuál refleja una tendencia en la literatura policial que no se fía de la policía y presenta a los policías como tontos o estúpidos. La representación de una desconfianza hacia la policía es representativo de las novelas negras españolas, según Patricia Hart en su obra The Spanish Sleuth: The Detective in Spanish Fiction (Hart 23).

      Otra cosa que hay que tener en cuenta cuando se lee la historia del teniente García es que aunque se representa a si mismo como un duro, fuerte y sin miedo cuando dice cosas como, “ Ninguna guerrilla le puede al ejército nacional” y “…no tenemos ideales. Para nosotros sólo existe la guerra”(103), realmente es un hombre falible. García parece querer representarse como un militar fuerte y duro, pero al otro lado acepta la responsabilidad de salvar a su cuñado y sufrir las consecuencias que va a incurrir personalmente por ayudarle escapar. Con temas más personales muestra un aspecto un poco menos invencible mientras su reputación exterior a su vida personal es diferente. Otro ejemplo de la falta de dureza invencible es el hecho que sufre de pesadillas. Si no sufriera un conflicto interior con lo que le pasa durante el día, no tendría pesadillas por las noches y dormiría tranquilamente. Las pesadillas le dan un toque de verosimilitud porque al fin de cuentas es un militar pero también es un ser humano que falla a veces y tiene miedo de algunas cosas.

      El teniente García cumple con la descripción de Ilán Stavans en su obra Antihéroes: México y su novela policial que dice que las novelas policiales incluyen a “un detective renuente y poco sociable, aunque inteligente y suspicaz; a un ayudante (o varios) que interpela(n) al investigador, generalmente un ciudadano lego o un científico… los personajes son caricaturas arquetípicos del bien, el mal, la razón, la estupidez, la violencia” (Stavans 46). Carlos García vuelve a casa a ver la televisión y no hacerle caso a su mujer. También hace mucha investigación sólo y sólo pide ayuda en la forma de ir a hablar con otro personaje y hacerle preguntas o darle órdenes. Las interacciones del teniente con los demás personajes no suelen ser interacciones de confianza. Sin embargo, es cierto que es inteligente y al final consigue, encontrar la información necesaria, salvar a su cuñado y sobrevivir su estancia en la selva sin que nadie le diga cómo hacerlo. Por eso, el “detective” de El hombre de Montserrat, el teniente Carlos García, es un antihéroe, falible y algo verosímil porque se le puede considerar una víctima además de ser un detective por la situación social en la que vive y trabaja. Un héroe sería un personaje que siempre gana y que siempre hace lo que es correcto según un código de valores. El teniente García sólo se interesa por el caso del hombre muerto porque la cara le resulta familiar y luego descubre que está relacionado con su familia. Si no hubiera sido un caso en el cuál su familia tenía algo que ver, no habría investigado el tema. No sigue un código moral aparte de simplemente buscar la mejor situación para su familia. Aunque es cierto también que el teniente García trabaja sólo, lo cuál es una característica de un héroe tradicional. Quizá la mejor definición de Carlos García sería un anti-héroe con rasgos heróicos. El detective de esta novela es interesante porque presenta la situación en Guatemala a través del punto de vista de un militar, es decir, del lado de "los malos."

 
 
 

 
military hat

Definición: Teniente
Según la Real Academia Española, un teniente es el oficial militar de graduación inmediatamente superior al alférez e inferior al capitán. (www.rae.es)

Definición: Detective
Policía particular que practica investigaciones reservadas y que, en ocasiones, interviene en los procedimientos judiciales.(www.rae.es)

 

 
 
         
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